2017: El año con pruebas de resistencia y lecciones que aprender

2017: El año con pruebas de resistencia y lecciones que aprender

noviembre 22, 2017 Reflexión 0

Hay situaciones en la vida que lo cambian todo. Quizás nada sucede de forma repentina si se observa desde una perspectiva más amplia, como lo haría Dios o todo aquello que esté más allá de la humanidad. Pero, desde nuestros pequeños ojos, logramos sorprendernos con esas situaciones que cambian todo de golpe. Para mí, este año ha estado lleno de momentos así, tantos que, describir este 2017 con una sola palabra, sería todo un reto… ¿Transformación? ¿Renacimiento?… Hasta «Locura» le queda bien.


Camino - Road - CaosEn fin, muchas cosas han sucedido, casi que una tras otra. Y creo que no solo a mí, parece que es algo colectivo, como si los astros estuvieran conspirando para sacar a todo el mundo de su zona de confort. Muchas personas han venido a mí diciéndome: «Francis, ¿qué será lo que me sucede que no pego una?» o «Este año definitivamente no ha sido mi año!!»… Así que pienso que sí, este 2017 ha sacudido bien fuerte a más de uno, pero ¿ha sido por simple maldad del Universo?

«¡La vida me odia!», pensarán muchos. Y, honestamente, en mis peores crisis he pensado lo mismo o algo parecido. Hubo un momento que pensé que ya todo estaba lo suficientemente mal como para intentar hacer algún cambio en mi vida. Irónicamente, ese momento llegó después de seguir un camino espiritual. Y sí, es irónico, porque uno llega a creer que ya todo está resuelto, o que ya ha sanado lo que se tenía que sanar, y que de ahí en adelante todo será color de rosas. Pero, de repente, aparece una prueba de la vida que te pone a dudar de absolutamente todo.

El pensamiento positivo, la ley de atracción, las terapias, todo!! termina en la basura después del desastre. Todo parece un mal chiste, como si te hubieses estado repitiendo mantras que al final no funcionan.

Perder la fe en absolutamente todo es tan fácil, pero lo peor es perder la fe en uno mismo. No importa si dejas de creer en un libro, una técnica o una religión/creencia. Lo peor es cuando, algo que sucede en tu vida, termina destruyendo la poca fe que tienes en ti… ¿Te ha pasado? Supongo que a todos…

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Así ha sido este 2017 para mí, y mira que todavía no ha terminado!!… Pero, al final comprendí que yo misma había creado todo ese desastre. No importa si fue consciente o inconscientemente, fue mi decisión tomar el camino que, poco a poco, me fue llevando a un momento realmente horrible. Pude haber tomado mil direcciones distintas, pero elegí esa. Y no importa las razones, lo que importa es que fue mi decisión y me debo hacer responsable de ella.

Crisis - Confusión - pensarEs más fácil culpar a la vida, a nuestros padres, al ex, jefe, amigo, gobierno o a cualquiera que nos rodea, hasta al vecino que nos miró mal en la mañana. Es más fácil culpar a otros de lo que sucede en nuestra vida, que asumir con responsabilidad y madurez que fueron nuestras decisiones las que materializaron algo así. Y eyy!!: Puede ser algo bien inconsciente, tanto que ni siquiera sabes en dónde puede estar tu responsabilidad en lo que sea que estés viviendo. Es ahí cuando buscas ayuda para que te muestren eso de tus acciones que no logras ver.

Y no digo nada de esto para que caigamos en la posición de víctimas o nos autoflagelemos tipo: «esto es mi culpa, mi culpa, solo mi culpa». ¡No! Lo digo porque, así como comprendí que este año fue un desastre porque yo había elegido situaciones y relaciones desastrosas, también entendí que podía cambiarlo. Cuando asumimos nuestra responsabilidad, también somos capaces de darnos cuenta que tenemos el poder de transformar cualquier aspecto de nuestra vida para algo mejor.

En mi caso, tomé lo que había vivido y decidí mirarlo con respeto, mientras aprendía la lección que me estaba dando el Universo, lección que me hizo crecer como nada lo ha hecho en este  mundo. Después de eso, he podido transformarme a una versión MUCHO mejor de mí misma (Sí, en mayúsculas). Ya no hay llanto ni quejas, hay un verdadero y profundo agradecimiento hacia la experiencia aparentemente «negativa» que había vivido.

Así que, si este ha sido un año movido para ti, si te ha sacado de tus casillas con fuerza, tanto que terminas llorando de la desesperación, ¡está bien! Realmente está bien. Al final, son esas mismas experiencias las que te harán evolucionar, pero solo si tú lo decides así. Llorar es bueno, pero pasar la vida llorando, no tanto. Con eso solo logras perder la oportunidad de aprender gracias a esos momentos difíciles. Dios no nos pone experiencias que no seamos capaces de transcender y, lo que es mejor: nuestro éxito será del tamaño de esas crisis que hayamos logrado superar, y hasta más grande!

Asume la responsabilidad de tu vida, tanto de lo positivo como de lo no tan agradable, y transforma tu vida para algo mejor. A este año todavía le queda un mes, así que chance tienes de terminarlo a lo grande.


Tú lo vales
Francis Nazar


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