Conflictos Emocionales: ¿Cómo ir más allá de la experiencia dolorosa?

Conflictos Emocionales: ¿Cómo ir más allá de la experiencia dolorosa?

septiembre 6, 2018 Autoayuda 4

En esta vida nadie está exento de tener experiencias difíciles y dolorosas. Es parte de nuestro proceso como humanos, y puede parecer algo injusto, pero la realidad es que vinimos a este mundo exactamente a aprender y crecer de esos conflictos internos que todos tenemos. Conflictos que muchas veces se manifestarán como algo externo     una enfermedad, problemas económicos, discusiones con otras personas, dificultades para tener una relación de pareja sana, hasta la misma emigración    , pero, todo lo externo, nos conecta con algo interno que debemos aprender a transformar. La cuestión es: ¿cómo ir más allá del conflicto, y así saber cuál es la mejor decisión que podemos tomar en momentos de dificultades?


Conflictos emocionalesSabemos que estamos ante la presencia de un conflicto porque, algo sucede en nuestra vida, y no tenemos idea de qué hacer. Se nos presenta algún problema y, al no poder encontrar una solución rápida, entonces todo se descompensa en nosotros. La realidad es que, un obstáculo no es un conflicto sino hasta el punto en que nos damos cuenta que no podemos superarlo. O que, las decisiones que debemos tomar, van más allá de lo que nos gustaría hacer.

Por ejemplo: si se quema una bombilla en tu casa, sabes que lo único que debes hacer es reemplazarla. Es fácil, económico y no necesitas tener experiencia en electricidad para hacer el cambio. Pero, ¿qué sucedería si se daña toda la instalación eléctrica de tu casa? La situación en ese caso no es tan sencilla, y podría empeorar si no tienes cómo pagarle a una persona para que lo arregle. Ahí ya estás en presencia de un conflicto que debes solucionar, pero no sabes bien cómo.

Parece un ejemplo simple, pero intenta imaginar el nivel de estrés que puede tener una persona que vive una situación así. Y la realidad es que, cualquier conflicto externo, si nos afecta de alguna forma, entonces también afectará nuestras emociones. Es fácil llenarnos de estrés, rabia, ira, miedo o frustración, cuando algo no sale tan bien como nos gustaría. Pero, ¿podemos evitar esto? ¿Hay alguna forma para que la vida sea 100% tranquila y sin ningún inconveniente?

Pues, si algo he aprendido es que no, no hay forma. Aún cuando hacemos trabajo de sanación, siempre aparecerá alguna prueba de la que necesitamos aprender. Como dije, es parte de la vida. Esto no significa que no tiene sentido sanar y buscar transformar nuestros patrones dolorosos. Todo lo contrario, mientras más aprendes, más herramientas tienes para afrontar cualquier situación difícil. Y créeme, lo harás con mucha más fluidez a que si cargaras con algo sin resolver del pasado. Para mí, esto quedó comprobado en el momento que decidí emigrar.

Conflictos emocionalesSabía que todo ese proceso de emigración sería algo realmente difícil, así que debía atreverme a resolver una situación muy dolorosa que había vivido unos meses antes de eso. No podía «mezclar» ambas experiencias, de lo contrario, emigrar sí que sería una tortura. Cuando entendí eso, busqué ayuda porque sabía, además, que no iba a poder hacer todo el trabajo interno por sí sola.

Con todo y eso, ser emigrante ha sido una prueba inmensa que me ha presentado otro tipo de conflictos. Sin embargo, estoy segura de que nunca había aprendido tanto de mí misma, como en estos últimos 10 meses que llevo en Chile. Para cualquiera es una experiencia dura, de la cual no tiene sentido quejarnos, sino sacarle todo el provecho posible.

Y esa es una de las grandes debilidades que tienen muchas personas: se quejan una y otra vez ante cualquier situación compleja que se les presenta. A veces se quejan hasta de lo más básico     muchas veces hasta de lo positivo   , como que el metro está lleno de personas o que el día está más caluroso de lo normal. De la constante queja, luego viene la frustración, y es cuando se convierten en personas realmente insoportables, sólo porque tuvieron un pequeño obstáculo en el día.

La realidad es que, si actuamos con impulsividad, rabia y estrés ante los pequeños conflictos, ¿cómo seremos entonces cuando una situación realmente difícil se nos presente?

Así que, en vez de quejarnos o mantenernos constantemente en el sufrimiento que genera el conflicto, es mejor hacer algo al respecto. Obviamente no daré ninguna clase de «hechizo» o herramienta mágica como consejo, ya que nada de eso existe y, si alguien te dice lo contrario, te está mintiendo. Lo real es que, cualquier conflicto, por muy externo que parezca, lo solucionarás yendo hacia adentro. Es decir, buscando dentro de ti las respuestas a tus dudas.

Si no sabes cómo, aquí te dejo mis verdaderas recomendaciones:

Detente y respira:

Parece algo muy simple y tonto, pero es imposible que soluciones algo si estas actuando a ciegas, o lleno de emociones que te hacen ser irracional. Si algo te perturba y no sabes lo que debes hacer, entonces detente. ¡Y lo digo como algo literal! Deja de hacer lo que sea que estés haciendo, y toma varias respiraciones profundas. Cierra los ojos y visualiza cómo el aire va relajando cada parte de tu cuerpo, cómo te tranquiliza y te distancia de la situación.

Cuando inhalas, estás respirando calma y lucidez. Cuando exhalas, te liberas de todo aquello que te impide actuar de la mejor forma posible para ti. Muchas veces vamos a mil por hora en la vida, creyendo que, estar en constante acción, nos brindará soluciones, pero, detenerse y ser paciente, es tan efectivo y necesario como la acción misma.

Medita:

Meditar

Si detenerse y respirar por unos pocos minutos es efectivo, hacerlo por un período más largo de tiempo, será mucho mejor. Cuando meditamos, poco a poco aprendemos a callar nuestros pensamientos alborotados, esos que nos confunden aún más. Es como si tuviéramos varias voces en la cabeza y no supiéramos a cuál escuchar. Pero, la meditación nos ayuda a ir más allá de esa confusión y, desde ahí, encontrar la mejor decisión ante el conflicto que estamos viviendo.

Eso sí, es algo que toma práctica y tiempo. Al principio será realmente difícil acallar el alboroto mental que tienes, pero con paciencia lo irás logrando. Siempre será más efectivo si la meditación forma parte de tu rutina de vida. Pero, como toda práctica, lo mejor no es buscar la perfección, sino comenzar a hacerlo, así sea poco a poco.

Haz silencio y evita distracciones:

Esto es parte de la misma meditación, pero muchas veces podemos meditar en completa quietud     sin mover ni una sola parte de nuestro cuerpo     y otras veces podemos simplemente quedarnos en silencio, apagar el televisor, la música y el celular, y quedarnos solos, simplemente existiendo. Muchos tienen la creencia de que es malo estar sin hacer nada, pero, la tranquilidad y la quietud, no son lo mismo que hacer nada.

Cuando te quedas en silencio por un buen rato, en algún momento podrías terminar conectándote con emociones dolorosas. Podrías querer llorar o la rabia puede invadirte. Si es así, deja que suceda, mientras que te vas liberando de cualquier emoción que te impide alinearte con lo que es mejor para ti. Luego, puedes hacer ejercicios de respiración o simplemente seguir disfrutando de la calma. Te aseguro que, con la práctica, estar en silencio y soledad será cada vez más sencillo y placentero.

Escribe un diario:

Sonará como algo de niños, pero escribir lo que nos sucede día a día, nos permite liberarnos de las cargas y ver cualquier situación desde una perspectiva distinta. Si no quieres hacerlo como un diario, puedes escribir una carta como si hablaras contigo mismo, intentando sacar todo lo que sientes ante el conflicto que experimentas. Quizás no encuentres una solución en el momento mientras escribes, pero liberarte de la frustración siempre te permitirá ir aclarando tu mente, hasta que llegue el momento en el que sepas qué hacer con lo que vives.

Busca apoyo:

Si lo consideras necesario, puedes buscar alguna ayuda terapéutica. Alguien con quien puedas hablar y así desahogarte de lo que estás sintiendo. La idea no es evadir las emociones que el conflicto está provocando, sino sentirlas realmente para así poder sanarlas. Por algo estás experimentando esa situación, así que, sólo si te permites vivirla sin evasiones, es que podrás aprender de esta. Muchas veces, hacer ese trabajo interno no es fácil, y la ayuda de algún profesional puede ser invaluable.

Y enfatizo: vive la emoción, así sea dolorosa o confusa. Debes permitirte sentir el miedo, la frustración, estrés, dolor, etc., mirar la emoción a los ojos y preguntarle ¿qué intentas mostrarme? ¿Qué debo aprender de mí con todo esto?

Muchas veces no encontramos las respuestas de inmediato, por eso es tan importante ir hacia adentro. Créeme, la Luz que buscas para guiarte, está dentro de ti.

Cualquier conflicto que estés viviendo, está ahí para enseñarte algo de ti mismo. No es simple casualidad o Dios queriendo torturarte. No, no es nada de eso. Es una prueba que, al superarla, te hará más fuerte y sabio. Además, con el tiempo, podrás aprender a agradecerla porque sabrás lo mucho que te ayudó a crecer.

Pero, sobre todo, cree en el hecho de que eres capaz de superar hasta lo que parece insuperable. No importa lo que sea o cuánto duela. En el momento de mayor frustración, no lograrás conseguir salidas, así que deja que pase y, poco a poco, ve avanzando. Ten paciencia en tu proceso y, sobre todo, cada decisión que tomes, hazla con amor hacia ti mismo. De nada te servirá ser duro contigo, todo lo contrario, el amor propio siempre te ayudará a tomar la mejor decisión.

Te aseguro que jamás podrás arrepentirte de sentir amor por ti mismo.

Tú lo vales
Francis Nazar


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4 comentarios

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