Mi vida era gran un problema sin resolver… O eso creía yo.

Mi vida era gran un problema sin resolver… O eso creía yo.

marzo 17, 2017 Reflexión 0

A veces la vida se nos torna tan oscura y difícil, que pareciera no haber caminos para continuar. Aunque sea uno solo. De repente nos perdemos y no sabemos si podremos encontrarnos otra vez. Solo vemos problemas y obstáculos por todos lados. Y en eso se convierte la vida: en un gran problema sin resolver. Y quizás, en algún punto, simplemente nos rendimos.


Filosofía del Loco - Vida - Pensamiento PositivoAsí me sucedió hace unos años atrás. Para mí, todo era negativo, mis pensamientos se basaban en imaginarme lo peor de todo. Me hacía daño constantemente, y mis decisiones eran erráticas. No salía de mi cuarto y, si podía, dormía hasta que me cansaba, para igual seguir durmiendo. Llegó un momento en el que pensé: «Nada puede cambiar. No hay forma de que me sienta bien conmigo misma». Siempre he amado escribir, y tengo un poema que por algún lado dice: «Soy un desastre que no se puede arreglar». Eso lo escribí hace unos 4 años.

Cambiar esa idea de mí por una que me hiciera sentir mucho mejor, fue un proceso largo y, a veces, bastante complejo. Pero, definitivamente, valió la pena. En algún momento, a todos se nos torna difícil la vida. Vivimos experiencias que nos ponen a prueba, pero que son necesarias para poder aprender. Eso fue lo que yo entendí.

La vida se me había enredado, sólo para que yo aprendiera a desenredarla por mí misma. Mientras tanto y sin darme cuenta, me iba haciendo más fuerte.

Recuerdo que hace unos 4 años, salí de mi casa y simplemente empecé a deambular hasta que llegué a un parque, donde me senté y lloré muchísimo. Admito que en ese momento tenía ideas suicidas, pero una parte de mí no quería rendirse. Aunque, ¿cómo podía continuar?, si no había salida para como me sentía. O, por lo menos, eso pensaba en ese momento. Ese día, simplemente decidí tener fe en que podía salir del hueco que yo misma había cavado.

Hoy comprendo que necesité no sólo de mi fe, sino también de un trabajo consciente de mi parte. Ese día no lo sabía todavía, pero poco a poco comprendí que tenía que cambiar la idea que tenía de mi misma. Tenía que aprender a amarme.

Hice muchas terapias de sanación y empecé a trabajar en mis pensamientos. No sé cuántas afirmaciones escribí todos los días, pero sé que fueron muchas. Sabía que si seguía viendo la vida como un gran problema sin resolver, eso seguiría siendo. Siempre un problema, siempre sin resolver. Tuve que hacer muchas afirmaciones (sigo haciéndolas), para poder «entrenar» a mi mente y hacerla mucho más sana.

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Poco a poco, me di cuenta que realmente siempre había estado rodeada de bendiciones, sólo que nunca había querido verlas. A veces, muchas veces, preferimos ver todo lo malo, y  no nos sentamos por un instante a admirar y agradecer por lo bueno que nos rodea. No es la vida la que se torna oscura, sino nuestra percepción de ella.

Las hormigas se echarían a morir si le prestaran atención a lo diminutas que son ante el resto de las especies. La semilla no germinaría si se pusiera a pensar en todo el esfuerzo que tiene que hacer para traspasar la tierra, y así salir a la superficie convertida en flor.

Filosofía del Loco - Osho - Valor - VidaLos humanos nos quejamos del esfuerzo que nos pone la vida, pero es que no hay crecimiento y transformación sin trabajo propio y consciente. No hay fuerza sin resistencia, ni luz sin oscuridad. Lo «difícil» que vivimos es necesario para hacernos seres de luz o, mejor dicho, para reconectarnos con esa luz que ya está dentro de nosotros.

La vida jamás será un problema, al menos que así quieras verla. Eso fue lo que yo comprendí. Y créeme que, tan testaruda como soy, me constó ver que la vida es hermosa y que está dispuesta a darnos todo lo que pedimos de corazón. La vida es bondadosa y nos ama.

Limpiar nuestros pensamientos por unos más positivos, nos ayudará a ver oportunidades en vez de obstáculos. Una situación que para mí fue bastante difícil, ahora la veo como necesaria para mi evolución. Simplemente, sin eso, no sería la mujer que soy ahora. Y por eso, amo y agradezco esas experiencias.

Recuerda: ámate, valórate, pérdonate y abraza la vida tan fuerte como puedas. Mira que la vida -Dios, El Universo, La Luz, etc.- también te ama.


Yo te amo porque tú lo vales
Francis Nazar.


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